Desobediencia civil ante la expansión capitalista y el régimen de guerra

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Tom Kucharz
Jul-Dic, 2023
-Actualizado en 2025-
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La expansión capitalista: cuerpos, territorios y externalización de costes del modo de vida imperial

En el marco de un debate sobre si el capitalismo está moribundo, por un lado, y qué alternativas plantear frente al colapso y desorden global, así como ante la rivalidad inter-imperialista —Estados Unidos vs. China—, por el otro; constatamos que, lejos de retroceder, el sistema capitalista se expande mediante mecanismos cada vez más violentos y depredadores.

El genocidio en Gaza, perpetrado por el Estado de Israel, es el rostro más brutal de esta lógica escalofriante: el uso de inteligencia artificial para operar drones asesinos que juegan un rol destacado en la devastación humana y material [1][1] La investigación de la revista +972 Magazine, en colaboración con Local Call, desveló cómo el ejército israelí ha clasificado a decenas de miles de gazatíes como objetivos para ser asesinados, utilizando un sistema arbitrario e ilegal de selección de objetivos mediante inteligencia artificial con escasa supervisión humana y una política para causar la mayor cantidad de bajas posibles. El ejército de Israel hace un uso combinado de varios sistemas de IA para la identificación de objetivos militares en Gaza. Por un lado, la IA Habsora identifica edificios que albergarían a supuestos miembros de Hamás y Yihad Islámica Palestina. En paralelo, la IA Lavender identifica individuos de ambas organizaciones. El sistema es completado por una tercera IA denominada Where’s Daddy?, la cual realizaría un seguimiento a las personas seleccionadas como objetivos militares una vez han sido localizadas, priorizándose el bombardeo de estas en sus hogares. Véase Abraham, Yuval (2023). “A mass assassination factory”: Inside Israel’s calculated bombing of Gaza [«Una fábrica de asesinatos masivos»: Los calculados bombardeos israelíes sobre Gaza], +972 Magazine, 30 de noviembre de 2023., la explotación de territorios ocupados por empresas como Airbnb, Booking, TripAdvisor o Edreams, y la apropiación de recursos energéticos en áreas marítimas palestinas y nuevas concesiones para la prospección de gas fósil [2][2] Gobierno de Israel (2023, 29 de octubre). The Ministry of Energy and Infrastructure Announces Results for Two Zones in the 4th Offshore Bid Round [El Ministerio de Energía e Infraestructuras anuncia los resultados de dos zonas en la 4ª ronda de licitaciones offshore] Nota de prensa completa disponible aquí: https://www.gov.il/en/pages/news-291023 bajo planes de exterminio demuestran que el capitalismo no se debilita, sino que muta.

Históricamente, el capitalismo ha externalizado los costes de su desarrollo: primero sobre los cuerpos —especialmente los de las mujeres, como explica Silvia Federici en su célebre libro «Caliban y la bruja» [3][3] FEDERICI, Silvia (2010). Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: Traficantes de Sueños.— y luego sobre los territorios que se colonizaron y hoy son llamados el Sur Global. El capitalismo está estrechamente asociado al «modo de vida imperial» [4].[4] BRAND, U. y WISSEN, M. (2017). The Imperial Mode of Living: Everyday Life and the Ecological Crisis of Capitalism [El modo de vida imperial: La vida cotidiana y la crisis ecológica del capitalismo]. Munich: Verso Books. Un modo de producción y consumo explotador del Norte Global, que ha dependido principalmente de la mano de obra barata y las materias primas del Sur, así como de la posesión, explotación y destrucción de la naturaleza y sus funciones ecosistémicas. Guerras imperiales, colonialismo, esclavitud, religión, comercio, (neo)extractivismo, acumulación por desposesión de materias primas y tierras fueron algunas de los métodos. Durante bastante tiempo, la clase dominante respondió a las crisis sociales y ecológicas que provocaba trasladándolas en el espacio y en el tiempo: a las periferias, colonias y zonas de sacrificio [5],[5] Para Esperanza Martínez, bióloga, abogada y activista de Acción Ecológica y Oilwatch, las zonas de sacrificio son las acciones más perversas del capitalismo actual, pues se basan en la consideración de ciertos territorios como objetos de explotación inevitables, sacrificando tanto a la naturaleza como a la población que vive en ellos. La cita corresponde a la exposición de Martínez, E. en el Foro Internacional: Retos de la Sostenibilidad organizado por la Universidad de Cuenca el 5 y 6 de octubre de 2023. Citado por Astudillo Banegas, J. E. (2024) «La lucha de los waorani para cuidar la selva y la humanidad». En Dosieres Ecosociales Retos de la Sostenibilidad. Estrategias para enfrentar el futuro. Fuhem, Madrid. Véase también Bravo, Elizabeth (2021) Zonas de sacrificio en América Latina. Vulneración de Derechos Humanos y de la Naturaleza. Acción Ecológica, Ecuador. al trabajo reproductivo no remunerado o a las generaciones futuras. Con la emergencia climática, esta externalización se ha topado con límites.

Foto_ Andrés Octavio Arias_ CC BY-SA 4.0
Hasta hace relativamente poco, y salvo excepciones —huracán Katrina—, preponderaba la narrativa de que el cambio climático sucedería «lejos» —de Occidente— y «en 100 años». Pero, especialmente desde la crisis del coronavirus, se pusieron de manifiesto las contradicciones del modo de vida imperial: no es posible mantener alejada de las metrópolis la destructividad socioecológica fruto de los patrones de producción y consumo predominantes. Las consecuencias han afectado incluso a los palacios de las élites imperiales en forma de acontecimientos distópicos: enfermedades —sólo por Covid-19 murieron entre 14,9 y 18,2 [6][6] WANG, HAIDONG et al (2022). Estimating excess mortality due to the COVID-19 pandemic: a systematic analysis of COVID-19-related mortality, 2020–21 [Estimación del exceso de mortalidad debido a la pandemia de COVID-19: un análisis sistemático de la mortalidad relacionada con COVID-19, 2020-21]. The Lancet, Volume 399, Issue 10334, 1513 – 1536. April 16, 2022. Disponible aquí: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)02796-3/fulltext millones de personas—, incendios forestales —Australia, California, Canadá, España, Grecia, Portugal—, inundaciones en el centro y sur de Europa o las sequías [7][7] TORETI, A., BAVERA, D., ACOSTA NAVARRO, J., ACQUAFRESCA, L., BARBOSA, P., DE JAGER, A., FICCHÌ, A., FIORAVANTI, G., GRIMALDI, S., HRAST ESSENFELDER, A., MAGNI, D., MAZZESCHI, M., MCCORMICK, N., SALAMON, P., SANTOS NUNES, S. and VOLPI, D., (2025) Drought in Europe [Sequía en Europa], Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2025. Disponible aquí: https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC142141 y el colapso hídrico en amplias zonas del este y el sur de Europa, sobre todo en la región mediterránea, y a los países bálticos —aunque gran parte de África, Oriente Medio, Asia Central y América Latina siguen siendo más gravemente afectadas.

3 mil 600 millones de personas [8][8] Organización Mundial de la Salud (2021). Efectos del cambio climático sobre la salud. Datos y cifras. 30 de octubre de 2021. Disponible aquí: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-and-health viven ya en zonas muy expuestas al cambio climático, que causará aproximadamente 250 mil muertes adicionales al año entre 2030 y 2050, solo por desnutrición, malaria, diarrea y estrés térmico. Más del 90% de las muertes causadas por la contaminación ambiental, que están relacionadas con el calentamiento global, ocurren en países que históricamente fueron expoliados y apenas han contribuido a la crisis climática.

Adicionalmente, los fenómenos meteorológicos extremos están teniendo impactos cada vez más devastadores, con cosechas perdidas e infraestructuras destruidas, causando no sólo un sufrimiento humano inimaginable, sino también enormes costes económicos [9].[9] Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos causaron pérdidas económicas de activos estimadas en 738 milmillones de euros entre 1980 y 2023 en la Unión Europea, con más de 162 mil millones de euros (22%) entre 2021 y 2023. Estudio completo disponible aquí: https://www.eea.europa.eu/en/analysis/indicators/economic-losses-from-climate-related?activeAccordion=ecdb3bcf-bbe9-4978-b5cf-0b136399d9f8 Entre 1993 y 2022, España fue el octavo país con más muertes y daños por estos eventos [10],[10] Climática. (2025). El Índice de Riesgo Climático 2025: Los países más afectados por el cambio climático. Climática.coop. Disponible aquí: https://climatica.coop/indice-de-riesgo-climatico-2025/ con 27 mil víctimas debido sobre todo a olas de calor, inundaciones e incendios. Estos fenómenos metereológicos extremos supusieron unas pérdidas económicas valoradas en 25 mil millones de dólares —ajustados a la inflación—, según el Índice de Riesgo Climático 2025 —elaborado por la ONG alemana Germanwatch—, que cifra en más de 765 mil los fallecimientos en todo el mundo en ese período [11].[11] Germanwatch. (2025). Índice de Riesgo Climático 2025: Resumen ejecutivo [PDF]. Disponible aquí: https://www.germanwatch.org/sites/default/files/2025-02/Climate Risk Index 2025 Summary ES.pdf

Más del 90% de las muertes causadas por la contaminación ambiental, que están relacionadas con el calentamiento global, ocurren en países que históricamente fueron expoliados y apenas han contribuido a la crisis climática.

Aunque los límites del capitalismo sean cada vez más patentes —de la guerra comercial a la interrupción de las cadenas globales de suministro durante la pandemia de la Covid-19, pasando por los colapsos financieros del siglo XX y XXI—, lo que estamos presenciando no es —aún— su fin, sino nuevas formas de su expansión violenta.

Explicitemos cuatro ejemplos:

1. El informe de la coalición Don’t Buy into Occupation —«No se trague la ocupación»— señala que, al menos, 822 instituciones financieras europeas —incluidos bancos como el BBVA, Barclays, BNP Paribas, Deutsche Bank, HSBC y Santander, gestores de activos, compañías de seguros y fondos de pensiones— se lucran de las relaciones financieras con 58 empresas —tales como Aviv/Yad2 [12],[12] En 2019, el fondo de capital riesgo estadounidense y pro-israelí, Kohlberg Kravis Roberts (KKR), se convirtió en el mayor accionista del grupo de medios alemán Axel Springer, pagando 2 mil 900 millones de euros por una participación del 43,54%. En 2025, el Grupo Axel Springer separó el negocio de anuncios clasificados en línea del negocio con los medios de comunicación, que incluye Bild, Die Welt, Business Insider, Politico, Morning Brew o Upday y que estará de nuevo bajo el control de la familia. La mayor parte de los negocios de anuncios clasificados mucho más rentables, como los portales de empleo (Stepstone) e inmobiliario (Aviv, el grupo del que forma parte Yad2 de Israel), están en manos de KKR y del fondo de pensiones canadiense CPP Investments. Véase Law For Palestine, 27 de noviembre de 2024. Disponible aquí: https://law4palestine.org/legal-complaint-filed-against-axel-springer-over-yad2s-promotion-of-illegal-land-grabs-in-palestine/ Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles [13],[13] El Salto (2023, 12 diciembre). Cuatro empresas españolas construyen el tranvía del apartheid en territorio ocupado por Israel. Disponible aquí: https://www.elsaltodiario.com/ocupacion-israeli/cuatro-empresas-espanolas-construyen-tranvia-del-apartheid-territorio-ocupado-israel Carrefour, Elbit System, Siemens, Vinci / SEMI/ACS [14][14] La Marea. (2021, 2 de noviembre). El negocio de ACS en los territorios ocupados de Palestina. Disponible aquí: https://www.lamarea.com/2021/11/02/el-negocio-de-acs-en-los-territorios-ocupados-de-palestina/ o Volvo— que hacen negocios en los asentamientos ilegales israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) [15][15] Don’t Buy Into Occupation (2024, noviembre). 2024 DBIO report: Fuelling the oppression. How companies profit from Israel’s occupation of Palestine [Informe DBIO 2024: Alimentando la opresión. Cómo se benefician las empresas de la ocupación israelí de Palestina]. Disponible aquí: https://dontbuyintooccupation.org/reports/dont-buy-into-occupation-report-2024/ pese a que Israel lleva décadas cometiendo el crimen de apartheid [16][16] Amnistía Internacional (2025). El estado de los derechos humanos en el mundo 2025. Londres: Amnesty International Ltd. Disponible aquí: https://www.amnesty.org/en/location/middle-east-and-north-africa/middle-east/israel-and-the-occupied-palestinian-territory/report-israel-and-the-occupied-palestinian-territory/, entre otras cosas mediante el traslado y desplazamiento forzosos de palestinos.

Entre enero de 2021 y agosto de 2024, las entidades financieras investigadas proporcionaron 211 mil millones de dólares en forma de préstamos y garantías —además de poseer 182 mil millones de dólares en acciones y bonos— a dichas empresas, que participan en una o varias de las «actividades enumeradas que suscitan especial preocupación por los derechos humanos» según la Organización de Naciones Unidas (ONU) [17][17] Naciones Unidas (2023, junio). Update of database of business enterprises in relation to Occupied Palestinian Territory [Actualización de la base de datos de empresas relacionadas con los Territorios Palestinos Ocupados]. Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Disponible aquí: https://www.ohchr.org/en/press-briefing-notes/2023/06/update-database-business-enterprises-relation-occupied-palestinian y que contravienen el dictamen de la Corte Internacional de Justicia que exige «el fin de la presencia de Israel» en los Territorios Palestinos Ocupados [18][18] Centro Regional de Información de las Naciones Unidas (2024). La Corte Internacional de Justicia y los territorios palestinos ocupados. Disponible aquí: https://unric.org/es/corte-internacional-de-justicia-y-los-territorios-palestinos-ocupados/.

Esta práctica evidencia cómo las relaciones económicas, comerciales y armamentísticas de la Unión Europea (UE) con Israel contribuyen a los crímenes contra la población palestina. Por un lado, los estados de la UE llevan a cabo el comercio de armas con Israel. Según datos del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) y el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), entre 2010 y 2020, los estados miembros de la UE autorizaron exportaciones de armas a Israel por valor de más de 3 mil 200 millones de euros —incluyendo electrónica, óptica, componentes y munición. En el mismo periodo, los estados de la UE importaron más de 4 mil 500 millones de euros en armas israelíes —sobre todo de drones, misiles y tecnología de vigilancia.

Paralelamente, las empresas europeas se lucran del comercio de bienes y servicios, así como de los contratos públicos israelís. Fruto de la asociación privilegiada [19][19] La historia de la liberalización comercial entre Israel y la UE se remonta a 1975, año en que se firmó un acuerdo para crear una zona de comercio de bienes industriales para 1989 y conceder preferencias a las exportaciones agrícolas israelíes. En 1995 se firmó el llamado Acuerdo de Asociación, que entró en vigor en 2000 y amplió estos convenios. Otro cambio cualitativo se produjo en 2004 con la creación de la Política Europea de Vecindad y la introducción de una asociación individualizada, que impulsó el desarrollo económico de Israel y los beneficios de los dueños del capital de ambas partes. Para más información, véase Tovias, A. (2021). EU Foreign Policy on the Israeli–Palestinian Conflict: A Reevaluation [La política exterior de la UE en el conflicto palestino-israelí: Una reevaluación]. Israel Journal of Foreign Affairs, 15(2), 201–216. Disponible aquí: https://doi.org/10.1080/23739770.2021.1964900, la UE es el mayor socio comercial de Israel [20][20] El 28,8% del comercio de bienes de Israel en 2022 fue con la UE. El 31,9% de las importaciones de Israel proceden de la UE, y el 25,6% de las exportaciones del país se dirigen a la UE. El 31,9% de las importaciones de Israel proceden de la UE, y el 25,6% de las exportaciones del país se dirigen a la UE, según datos de la Comisión Europea.. En 2024, el comercio total de mercancías entre la UE e Israel ascendió aproximadamente a 48 mil millones de dólares.

2. Grupos de derechos humanos, como Mining Affected Communities United in Action [21],[21] Al Jazeera English (2023, 28 de noviembre). Blame game on Stilfontein situation [Juego de culpas en la situación de Stilfontein]. YouTube. Vídeo completo disponible aquí: https://x.com/macua–sa/status/1879255399351656801 criticaron al gobierno sudafricano por la «masacre» en la mina de Buffelsfontein [22],[22] Al Jazeera English. (2023, 16 de octubre). MACAU describes Stilfontein situation as a “massacre” [El MACAU califica de «masacre» la situación de Stilfontein]. YouTube. Vídeo completo disponible aquí: https://www.youtube.com/watch?v=U483MfjuW3s después de que el Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS) cortara —en noviembre de 2024— el suministro de comida, agua y otros elementos esenciales a los mineros atrapados bajo tierra en una antigua explotación de oro abandonada [23][23] Bolo News (2024, diciembre). The violent underworld of Stilfontein’s zama zamas [El violento inframundo de los zama zamas de Stilfontein]. Disponible aquí: https://bolo.co.za/2024/12/the-violent-underworld-of-stilfonteins-zama-zamas/?utm–source=chatgpt.com y retrasaran tres meses la operación de rescate. Finalmente, el 16 de enero de 2025, se rescató a 246 mineros en Stilfontein [24][24] Al Jazeera (2025, 16 de enero). Did South Africa starve dozens of trapped miners to death? [Dejó morir de hambre Sudáfrica a decenas de mineros atrapados?] Disponible aquí: https://www.aljazeera.com/news/2025/1/16/did-south-africa-starve-dozens-of-trapped-miners-to-death y se recuperaron 87 cadáveres de la mina [25].[25] Este tipo de actuaciones contraviene el Acuerdo de Comercio, Desarrollo y Cooperación (TDCA) y el Acuerdo de Asociación Económica de la UE con la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), que incluye a Sudáfrica, entre otros marcos legales. El oro extraído en este tipo de minas es vendido a intermediarios locales, quienes a menudo lo mezclan con «oro legal» para introducirlo en el mercado formal —por ejemplo, a través de Rand Refinery, uno de los mayores centros integrados de refinado y fundición de metales preciosos—, desde donde continúa su camino hacia diversos mercados internacionales. Países como Suiza, Italia, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Malasia son destinos comunes, donde el oro es refinado, certificado, vendido —una parte pasa por las bolsas de metales preciosos— o utilizado en la fabricación de joyería y electrónica, o como inversión financiera.

Aunque los límites del capitalismo sean cada vez más patentes, lo que estamos presenciando no es —aún— su fin, sino nuevas formas de su expansión violenta.
3. Las comunidades indígenas yanomami de Brasil se han enfrentado durante años a masacres, invasiones de tierras y destrucción medioambiental debido a la minería ilegal de oro, lo que provocó muertes por violencia, enfermedades —envenenamiento por mercurio— y desnutrición. La minería provoca deforestación —que a su vez tiene implicaciones climáticas globales—, contaminación de los ríos y pérdida de biodiversidad, amenazando la supervivencia de los yanomami. El oro extraído entra en las cadenas de suministro globales y termina en artículos de lujo y electrónica. Las empresas que se benefician del oro barato —tales como Louis Vuitton, Bulgari, Tiffany & Co. (LVMH), Richemont (Cartier, Van Cleef & Arpels), Apple, Samsung o Tesla— descuidan el origen de las materias primas utilizadas, convirtiéndose en cómplices de la violencia sistemática, el etnocidio y el ecocidio.

La tragedia de los yanomami se vive, con mayor o menor agravio, en toda América Latina, pues se siguen esquilmando los recursos de la Amazonía. Aunque se haya experimentado una mejora con el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a partir de 2023, el bioma más conocido de Brasil se ha visto afectado por la peor sequía de los últimos cien años años —una crisis causada y agravada por la deforestación y degradación acumulada y por el aumento de las temperaturas en todo el mundo. En otros ecosistemas de la región, como El Cerrado, el Pantanal, la Pampa, la Mata Atlántica y el Chaco, ha aumentado el despojo, siendo el ecocidio en El Cerrado el más preocupante [26].[26] El Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), un tribunal de opinión internacional con sede en Roma, condenó al Estado brasileño y las empresas de la agroindustria, a partir de la denuncia presentada por la Campaña en Defensa del Cerrado sobre el proceso de ecocidio en curso en el Cerrado, resultante de la intensa expansión de la frontera agrícola durante el último medio siglo en una región que cubre alrededor de 1/3 del territorio brasileño.

El 90% de la deforestación se debe a la expansión de la agricultura industrial —pastos para la carne de vacuno y monocultivos de soja, maíz, caña de azúcar, tabaco y algodón, principalmente. Las grandes empresas —JBS, Bunge, Cargill, Archer-Daniels Midland (ADM), Louis Dreyfus, Cofco, Marfrig, Ambev, Raízen Energy, Copersucar, BRF, Tyson Foods, Smithfield Foods, Minerva, etc.— se benefician de los conflictos por la tenencia de la tierra y la violación sistemática de derechos humanos de las comunidades indígenas, tradicionales y campesinas. Estas multinacionales llegan a emplear los incendios forestales provocados por la agroindustria como arma para deforestar, acaparar tierras y expulsar a las comunidades de sus territorios. También sacan provecho del desplazamiento forzado y la violencia, así como de la crisis alimentaria. Mientras el agronegocio y las exportaciones agropecuarias crecen, también lo hace el hambre en Brasil. La producción de alimentos básicos como arroz, trigo y frijoles representa solo el 8% de la producción nacional de granos, mientras que la soja y el maíz, destinados principalmente a la exportación, constituyen el 88%.

4. En Indonesia, se lleva tiempo deforestando las mayores extensiones de selva tropical virgen de Asia [27].[27] Earthsight. (2025, marzo). Indonesia for sale: Secret deal to destroy paradise [Indonesia en venta: Un acuerdo secreto para destruir el paraíso]. Reportaje completo disponible aquí: https://www.earthsight.org.uk/news/investigations/indonesia-for-sale-secret-deal-to-destroy-paradise Esto está estrechamente vinculado a proyectos extractivistas para la producción de aceite de palma, así como al expolio de oro, níquel, petróleo y gas respaldados por grandes empresas y por la acción del Estado [28].[28] En 2025, el grupo ecologista Walhi presentó una demanda ante la Fiscalía General, acusando a 47 empresas de destrucción ambiental y corrupción. Véase Mongabay (2025, marzo). Indonesian watchdog demands prosecution for environmental crime cartels [Un organismo de control indonesio pide que se persiga a los cárteles de delitos medioambientales]. Disponible aquí: https://news.mongabay.com/2025/03/indonesian-watchdog-demands-prosecution-for-environmental-crime-cartels/ Todo ello ha causado una catástrofe ambiental y desplazado a comunidades indígenas y tradicionales [29].[29] TAPOL (2020, diciembre). New report details numerous violations by PT Freeport Indonesia in West Papua [Un nuevo informe detalla numerosas violaciones cometidas por PT Freeport Indonesia en Papúa Occidental]. Informe completo disponible aquí: https://tapol.org/publications/new-report-details-numerous-violations-pt-freeport-indonesia-west-papua Especialmente grave es la situación en Papúa, donde el ejército indonesio ha intensificado su ofensiva militar desde 2023 [30],[30] Consejo Mundial de Iglesias (2023, abril). Human rights groups see extreme increase in military deployments and operations in Papua [Grupos de derechos humanos ven un aumento extremo de los despliegues y operaciones militares en Papúa]. Comunicado completo disponible aquí: https://www.oikoumene.org/es/news/human-rights-groups-see-extreme-increase-in-military-deployments-and-operations-in-papua?utm–source=chatgpt.com con bombardeos, asesinatos extrajudiciales, detenciones arbitrarias y torturas [31].[31] Human Rights Monitor (2025, abril). Aerial bombardments in Intan Jaya result in destruction of civilian homes and massive displacement [Los bombardeos aéreos en Intan Jaya provocan la destrucción de viviendas civiles y desplazamientos masivos]. Informe completo disponible aquí: https://humanrightsmonitor.org/news/aerial-bombardments-in-intan-jaya-result-in-destruction-of-civilan-homes-and-massive-displacement/ Aberraciones denunciadas como crímenes de lesa humanidad [32][32] Human Rights Monitor (2024). Scorched earth: Special report 2024 [Tierra quemada: Informe especial 2024]. Disponible aquí: https://humanrightsmonitor.org/wp-content/uploads/2025/01/HRM–Scorched–Earth–Special–Report–2024.pdf y que han generado una grave crisis humanitaria. Toda la cadena de materias primas —que terminan en los puertos, las fábricas y las tiendas de China, la Unión Europea y Estados Unidos (EE.UU.)— está fuertemente militarizada, con millones de hectáreas de bosque en proceso de destrucción [33][33] Mighty Earth (2024, octubre). World’s largest deforestation project threatens Indonesia’s progress [El mayor proyecto de deforestación del mundo amenaza el progreso de Indonesia]. Disponible aquí: https://mightyearth.org/article/worlds-largest-deforestation-project-threatens-indonesias-progress/ y decenas de miles de desplazados internos [34].[34] Human Rights Monitor (2025, marzo). IDP update March 25: Increasing military presence triggers new displacements and fear among returning IDPs [Actualización sobre los desplazados internos, 25 de marzo: El aumento de la presencia militar provoca nuevos desplazamientos y temor entre los desplazados que regresan al país]. Informe completo disponible aquí: https://humanrightsmonitor.org/news/idp-update-march25-increasing-military-presence-triggers-new-displacements-and-fear-among-returning-idps/

Estos cuatro casos constatan la ausencia de mecanismos vinculantes e instancias de control efectivas para obligar a los Estados y las empresas transnacionales a cumplir el derecho internacional de los derechos humanos.

La clase dominante no tiene soluciones

La mayoría de los conflictos y tensiones internacionales actuales tienen una dimensión ecológica. Se ven cada vez más condicionados y exacerbados por la crisis ecológica, el comienzo del fin de los combustibles fósiles, así como la escasez y el agotamiento de recursos —especialmente minerales.

Los megaproyectos energéticos que se presentan como sostenibles trasladan violencia y destrucción a comunidades ya de por sí vulnerables.

Nos hallamos ante una crisis civilizatoria compuesta por diversas «policrisis» que se entrelazan en sus múltiples dimensiones políticas y socio-culturales. La globalización capitalista, en su fase neoliberal —finales de los años 1970 hasta la actualidad— ha originado esta crisis multidimensional —económica, financiera, social, energética, alimentaria, sanitaria y medioambiental— que debe tratarse de forma integral e interdisciplinar. Por ejemplo, llevamos mucho tiempo observando que las políticas de la UE, que trasladan la producción a terceros países —como China, Turquía o Bangladesh—, han producido cadenas de suministro frágiles y que son responsables de injusticias sociales, colapsos ambientales y violaciones sistemáticas de los derechos humanos. La degradación climática, la destrucción ecológica y la pérdida de biodiversidad no pueden separarse de la pobreza, la desigualdad y la violencia política: todas ellas derivan del mismo modelo extractivista.

Por otra parte, una transformación socioecológica radical está quedando cada vez más relegada del foco político por el impacto de las guerras, la inflación y el aumento del coste de la vida, a la vez que las políticas autoritarias de derecha han ganado popularidad entre la población. El auge de los autoritarismos reaccionarios y la creciente implicación política de la oligarquía financiera significan la defensa del capitalismo fósil y la impugnación del «capitalismo verde».

Asimismo, existe una crisis de la reproducción social y, por tanto, también de la reproducción de la fuerza de trabajo, en cuya explotación se basa la economía capitalista. Numerosas investigaciones han sugerido que el potencial institucional y legitimador de la democracia liberal se ha agotado. Esto plantea importantes problemas para la que ha sido la forma política más compatible con el capitalismo y la que lo ha sostenido —desde los partidos conservadores y democristianos hasta los socialdemócratas, también llamados de «extremo centro», que apoyaron la economía de mercado; incluyendo además a partidos comunistas y verdes.

Ante este panorama de desorden global, la clase dominante aplica métodos y medios absolutamente inadecuados, que agravan la mencionada «policrisis». Los poderes económicos y políticos no buscan resolver las causas estructurales, sino apenas combatir los síntomas. Las respuestas institucionales, como la «modernización ecológica», la «descarbonización» o la «transición energética» —puestas en marcha bajo el paradigma del crecimiento económico—, han demostrado ser contraproducentes. El capitalismo sigue priorizando el beneficio privado sobre la vida y la naturaleza.

Es crucial subrayar que las respuestas actuales no provienen únicamente de la derecha. La izquierda parlamentaria, en muchos casos, no está ofreciendo alternativas reales al modelo de crecimiento ilimitado. Sin un cuestionamiento radical al sistema, cualquier receta intermedia será estéril.

Lo que emerge es un «capitalismo posliberal», tanto en términos del orden mundial —China se erige como el último adalid del Consenso de Washington— como a nivel interno —pues se trata de un capitalismo que se está volviendo cada vez más autoritario. Vale la pena recordar que el capitalismo ha sido compatible con formas de Estado tanto liberales como autoritarias —incluidas las fascistas— y que actualmente estamos presenciando una deriva hacia un Estado aún más autoritario —desde la Guerra Fría, la élite de Occidente a menudo utilizó el argumento de «democracias vs. autocracia» que, ante el auge de autócratas como Trump, Milei u Orbán, se rompe a pedazos.

El (neo)colonialismo verde: la pugna por el nuevo orden mundial es una ingente batalla material

Aunque la clase dominante nos habla continuamente de sostenibilidad o economía circular, los cierto es que el grueso del consumo mundial de materiales, la base biofísica de la producción y el consumo [35],[35] Wiedenhofer, D., Streeck, J., Wieland, H., Grammer, B., Baumgart, A., Plank, B., Helbig, C., Pauliuk, S., Haberl, H., & Krausmann, F. (2024). From extraction to end-uses and waste management: Modeling economy-wide material cycles and stock dynamics around the world [De la extracción a los usos finales y la gestión de residuos: Modelización de los ciclos económicos de los materiales y la dinámica de las existencias en todo el mundo]. Journal of Industrial Ecology, 28, 1464–1480. Disponible aquí: https://doi.org/10.1111/jiec.13575 se destina a carreteras, edificaciones y construcción civil —puentes, puertos, aeropuertos…—, usando materiales no renovables, como minerales no metálicos —grava, asfalto, cemento, ladrillo— y en menor medida metales. La otra parte se utiliza para fabricar maquinaria, equipamiento y vehículos para el transporte —y, cada vez más, vehículos militares.

Entre 2012 y 2022, más de 2 mil defensoras de derechos humanos, del territorio y la naturaleza fueron asesinadas por resistirse a diferentes planes extractivistas en el mundo.

En definitiva, el consumo material del capitalismo global está altamente relacionado con la movilidad, que requiere alrededor de un tercio del consumo total. La evolución de todo ese consumo tiene forma de curva exponencial, mostrando que en lugar de estar cerca de revertir el problema de sobreconsumo material, este cada vez se agrava más. Si se analiza el consumo por territorio, se evidencia que los Estados más enriquecidos —y sus capitales— son responsables del grueso de esta gigantesca disfunción geológica —que también es ecosistémica.

Las recetas de los gobiernos tanto occidentales como de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) —como la digitalización o los megaproyectos de energías renovables— son parches que no hacen sino profundizar este (neo)colonialismo. Se trata de una trampa: la financiarización de la naturaleza considera el aire, los bosques, el agua y la biodiversidad como mercancías. Políticas como los mal llamados biocombustibles, el comercio de carbono (ETS) de la UE y las compensaciones de biodiversidad, en lugar de reducir la contaminación o proteger los ecosistemas, aceleran la ruina ecológica y la desposesión de las comunidades del Sur Global. Lo mismo sucede con la captura y el almacenamiento de carbono e hidrógeno: el Tribunal de Cuentas de la UE ha criticado la estrategia de la Comisión Europea para el hidrógeno —18 mil 800 millones de euros de dinero público—, considerando que los objetivos de producción e importación para 2030 son poco realistas.

Por otra parte, la digitalización —«internet de las cosas»—, la movilidad eléctrica y las energías mal llamadas «verdes» requieren la extracción masiva de minerales como hierro, bauxita, litio, cobalto, cobre y tierras raras, que se extraen mayoritariamente en territorios del Sur Global —provocando no solo esas nuevas formas de extractivismo, sino también militarización y represión. Según la Agencia Internacional de la Energía, en un informe sobre la situación y las disponibilidades futuras de minerales críticos para la transición hacia renovables de alta tecnología [36],[36] IEA (2024), Global Critical Minerals Outlook 2024 [Perspectivas mundiales de los minerales críticos 2024], París, mayo 2024. Disponible aquí: https://www.iea.org/reports/global-critical-minerals-outlook-2024 EE.UU., la UE y China tienen pocas reservas en su territorio, pero acaparan una parte importante del total mundial. La posición de China respecto a la tecnología y la capacidad de refinar los minerales es hegemónica en todos los minerales críticos. Los megaproyectos energéticos que se presentan como sostenibles trasladan violencia y destrucción —la minería también está condicionada por límites ambientales como la disponibilidad de agua, que afecta ya a una parte importante de la extracción de cobre y de litio— a comunidades ya de por sí vulnerables. Entre 2012 y 2022, más de 2 mil defensoras de derechos humanos, del territorio y la naturaleza fueron asesinadas por resistirse a diferentes planes extractivistas en el mundo [37][37] Global Witness (2023). Casi 2000 defensores de la tierra y del medio ambiente fueron asesinados entre 2012 y 2022 por proteger el planeta. Comunicado completo disponible aquí: https://globalwitness.org/es/press-releases/almost-2000-land-and-environmental-defenders-killed-between-2012-and-2022-protecting-planet-es/ —en 2022 fueron 401; en 2023, 324 [38].[38] Front Line Defenders (2023, abril). Human rights defenders show remarkable courage in the face of attacks and killings [Defensores de los derechos humanos muestran un notable valor frente a los ataques y asesinatos]. Informe completo disponible aquí: https://www.frontlinedefenders.org/es/statement-report/human-rights-defenders-show-remarkable-courage-face-attacks-and-killings

Otro gran engaño en relación a todo esto es que se haya reducido la dependencia de los combustibles fósiles: la UE está respondiendo a la crisis energética con infraestructuras energéticas fósiles —como los gasoductos Nord Stream, destruidos en 2022; el corredor del sur de gas, plataformas de gas natural licuado, H2Med o el corredor SoutH2—, agravando el cambio climático y enriqueciendo al oligopolio energético de BP, Enagas, ENI, Repsol, Shell, TotalEnergies o Uniper —mientras la ciudadanía paga facturas abusivas. Debido a la falta de voluntad política para controlar los movimientos de capital y combatir la especulación financiera, ha habido un aumento sin precedentes de los ingresos netos de los principales comerciantes de materias primas —Vitol, Trafigura, Mercuria, Gunvor— [39][39] Vitol: ganancia neta de 13 mil millones de dólares en 2023. Trafigura: ganancia neta de 7.4 mil millones de dólares. Mercuria: ganancia neta de 2 mil 700 mil millones de dólares. Gunvor: ganancia neta de mil 252 millones de dólares, todo ello en 2023. que se duplicaron en 2021 y más que cuadruplicaron en 2022 —en comparación con los niveles previos. Debido a la concentración en los mercados comerciales y la falta de regulación estricta de los mercados de derivados —por ejemplo, el comercio algorítmico de gas— se ha exacerbado la volatilidad y la inflación de los precios de la energía para buena parte de la población mundial. Unas pocas empresas aumentan considerablemente sus ganancias, mientras empeora la pobreza energética a nivel global.

En 2023, los estados miembros de la UE invirtieron más de 30 mil millones de dólares en infraestructura de petróleo y gas, incluidos casi 7 mil millones de dólares específicamente para proyectos de gas natural licuado (GNL). El 43% de las importaciones de GNL de la UE procedieron de EE.UU. [40][40] Entre los mayores beneficiarios de la apuesta por la importación de gas fósil de EE.UU. están: Cheniere Energy (gestiona aproximadamente el 50% de los envíos de GNL de EE. UU. a Europa y tiene contratos a largo plazo con Naturgy, la polaca PGNiG o la alemana EnBW), ExxonMobil y Chevron, Cheurón, Venture Global LNG, Sempra Infrastructure, Freeport LNG, Shell, BP, Trafigura y Gunvor. Los pagos totales por combustibles fósiles importados —carbón, gas y petróleo— a los estados miembros de la UE ascendieron a 390 mil millones de euros. Y en el mismo periodo se invirtieron aproximadamente 110 mil millones de dólares en generación de energía renovable industrial —sumando inversión privada y pública. El polémico Plan Draghi [41][41] El Plan Draghi, conocido formalmente como el informe sobre competitividad europea, hace referencia a un conjunto de reformas económicas y medidas propuestas bajo la dirección de Mario Draghi, ex presidente del Banco Central Europeo (BCE) —cuando dijo «Haré lo que sea necesario para preservar el euro» (2012)— y exprimer ministro de Italia. El informe ha enfrentado importantes críticas por su sesgo corporativo, la falta de transparencia y los potenciales impactos negativos sobre los servicios públicos y las protecciones sociales y laborales. De 236 contribuciones al Informe Draghi, 157 (aproximadamente el 65%) procedieron de entidades corporativas, incluidas grandes firmas como Amazon y grupos de presión como BusinessEurope. Este desequilibrio sugiere una influencia desproporcionada de los intereses corporativos en la conformación de las recomendaciones del informe. propone inversiones anuales de 450 mil millones de euros para la transición verde, mayoritariamente para infraestructuras energéticas, incluyendo redes eléctricas o plantas de gas fósil, que pueden quedar obsoletas en una década.

Las actuales reservas minerales y capacidades de producción mundiales son insuficientes para sustentar una transición completa de los combustibles fósiles a las energías renovables.

Por otro lado, el modelo industrial vigente choca contra los límites ambientales: la conclusión central de la «Estimación de la cantidad de metales necesarios para eliminar gradualmente los combustibles fósiles» es que las actuales reservas minerales y capacidades de producción mundiales son insuficientes para sustentar una transición completa de los combustibles fósiles a las tecnologías de energía renovable industrial [42].[42] Michaux, S. (2022). Quantity of Metals Required to Manufacture One Generation of Renewable Technology Units to Phase Out Fossil Fuels [Cantidad de metales necesarios para fabricar una generación de unidades de tecnología renovable para eliminar los combustibles fósiles]. SSRN Electronic Journal. El estudio estima que para reemplazar totalmente los combustibles fósiles y mantener el sistema industrial y el metabolismo económico existentes, se requeriría una capacidad anual adicional de aproximadamente 48 mil 940 teravatios-hora (TWh) de generación de energía sin combustibles fósiles a nivel mundial. Además, la investigación destaca que la fabricación de una sola generación de unidades de tecnología renovable —como paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos— requeriría cantidades sin precedentes de metales y minerales. La demanda de estas materias primas superaría con creces los niveles actuales de producción mundial, lo que indica importantes cuellos de botella en las cadenas de suministro de minerales y metales. Esto, a su vez, subraya la necesidad de una reevaluación integral de las estrategias de transición energética global, enfatizando que no es factible simplemente ampliar las tecnologías renovables, sin abordar las limitaciones de recursos existentes.

Además de todo esto, está el colonialismo disfrazado de transición ecológica que promueve la UE, por ejempo a través de la Ley de Materias Críticas. En teoría, la prioridad de la Comisión Europea es «asegurar el acceso» de las empresas transnacionales europeas a las materias primas y tecnologías imprescindibles para los planes de industrialización, así como garantizar la seguridad energética de la UE-27 y el funcionamiento de las cadenas de suministro. Es decir, asegurar el acceso europeo a recursos, incluso mediante violencia militar y paramilitar —así como poder blando— en países del Sur. Es aquí donde entra con fuerza el concepto de «zonas de sacrificio»: comunidades indígenas y campesinas son desplazadas para instalar megaproyectos energéticos o agroindustriales, infraestructuras de comercio y transporte, o minas a cielo abierto.

Se trata de una pugna eminentemente geopolítica, en la que la ofensiva regulatoria de la UE —sobre comercio, materias primas, fronteras, etc.— continúa profundizando la lógica extractivista e imperialista que ha provocado las crisis globales. Los tratados comerciales o «Acuerdos de Asociación» con estados de América Latina, Asia y África —como el acuerdo entre la UE y el Mercosur—, así como programas de infraestructuras como el «Global Gateway» —«Pasarela Global»— o los memorándum de entendimiento [43][43] Las asociaciones estratégicas de la UE en el ámbito de las materias primas fundamentales sirven de infraestructura jurídica para atenazar a los países ricos en materiales tales como Argentina, Brasil, Chile, China, Indonesia, Kazajistán, Namibia, República Democrática del Congo, Ruanda, Ucrania, Uzbekistán y Zambia. representan dispositivos normativos que favorecen el neocolonialismo y el saqueo de la naturaleza y de los pueblos del Sur Global.

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En su libro «Kapitalismus am Limit», Brand y Wissen [44][44] Brand, U., Wissen, M. (2024). Kapitalismus am Limit. Öko-imperiale Spannungen, umkämpfte Krisenpolitik und solidarische Perspektiven [Capitalismo al límite. Tensiones ecoimperiales, contestación a las políticas de crisis y perspectivas solidarias]. Oekom, Múnich. Disponible aquí: https://www.oekom.de/buch/kapitalismus-am-limit-9783987260650 auguran que el capitalismo no experimentará una caída abrupta sino más bien funcional, a través del crecimiento y el consumo ilimitado de materias primas limitadas. Pero hoy esos márgenes se estrechan. La competencia por recursos escasos —como minerales críticos para la «transición verde» o combustibles fósiles— es cada vez más cara y descarnada —por el agotamiento de los recursos— y desata guerras ecoimperiales entre potencias —EE.UU., China, Rusia, India, la UE. Incluso las ventajas económicas de las deslocalizaciones de la globalización neoliberal se han reducido o anulado.

De hecho, la guerra de Ucrania puede convertirse —si no lo está siendo ya— en un catalizador del nuevo orden mundial. Como han señalado numerosas autoras y autores, estamos ante una transición histórica mundial, en la que la dominación occidental del mundo, tras más de 500 años de colonialismo, imperialismo, esclavitud, saqueo y genocidios, se desmorona —aunque no vaya a culminar de un día para otro.

En este sentido, difícilmente podemos comprender la invasión de Rusia a Ucrania, la espiral belicista de la Unión Europea y su confrontación con el Kremlin, el plan «Rearm Europe», el impulso al aumento del gasto militar europeo y la ampliación de sus capacidades militares —ni tampoco acontecimientos insólitos como la destrucción de los gasoductos Nord Stream I + II—, sin tener en cuenta la confrontación de EE.UU. contra China y el intento desesperado de preservar a toda costa su dominio económico, militar y geopolítico. Esta es una de las claves del siglo XXI, que definirá buena parte de las relaciones internacionales que están emergiendo.

Si nos hemos movilizado en el pasado contra el «capitalismo verde», hoy lo tenemos que seguir haciendo contra el «extractivismo verde».

Hay numerosos indicios que hacen pensar que China saldrá vencedora de esta revalidad inter-imperialista. En la publicación «La guerra que se avecina: el conflicto entre EE.UU. y China y sus consecuencias en las políticas industriales y climáticas» [45],[45] Solty, I. (2020) Der kommende Krieg. Der USA-China-Konflikt und seine industrie- und klimapolitischen Konsequenzen [La guerra que viene. El conflicto entre EE.UU. y China y sus consecuencias para la política industrial y climática]. Rosa Luxemburg Stiftung. Disponible aquí: https://www.rosalux.de/publikation/id/42612/der-kommende-krieg Solty argumenta que la estrategia de salida de China de la crisis financiera global, fuertemente intervencionista, fue superior a la estrategia de «devaluación interna» —es decir, austeridad— de Occidente; y que Occidente estaba en una encrucijada entre tener que frenar a toda costa el intervencionismo estatal de China o emularlo.

Aunque el Pacto Verde Europeo haya muerto y la Comisión Europea lo haya sustituido con el Pacto Industrial Limpio —diseñado por el gran capital—, la colonización política, territorial, ambiental y socio-cultural del Sur Global ha sido devastadora. La gestión de la crisis energética y climática en Europa no debería jamás trasladar los costos de esas transformaciones económicas y socioambientales a otros territorios, como ocurre en la actualidad. Si nos hemos movilizado en el pasado contra el «capitalismo verde», hoy lo tenemos que seguir haciendo contra el «extractivismo verde». Debemos romper con las relaciones de dominación que están en la raíz del sistema capitalista y que se perpetúan mediante discursos de competencia, crecimiento y expansión.

La UE como brazo del capital transnacional: el «Plan de Prosperidad» de Von der Leyen

La Comisión Europea, bajo el liderazgo de Ursula von der Leyen, ha convertido las demandas de las grandes corporaciones en políticas oficiales [46].[46] La Declaración de Amberes de 2024, que prioriza los intereses de la industria petroquímica (BASF y Bayer), automotriz, metalúrgica, armamentística y otras criminales climáticas es idéntica al Pacto Industrial Limpio de la UE. El «Nuevo Plan Europeo de Prosperidad» se basa en:

1. Desregulación masiva: Reducir las obligaciones legales de las grandes empresas [47][47] Corporate Europe Observatory. (s.f.). Deregulation Watch. Base de datos disponible aquí: https://corporateeurope.org/en/deregulation-watch en legislaciones de protección laboral, ambiental y de derechos humanos —o crear muchas nuevas legislaciones para blindar los intereses del gran capital [48].[48] El Pacto Industrial Limpio, ReArm Europe o la Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial convergen con las iniciativas aprobadas en la anterior legislatura, que atienden las encomiendas del gran capital, entre las que destacan los fondos europeos Next Generation, el Plan Industrial del Pacto Verde, la Ley sobre la Industria de Cero Emisiones Netas y la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales. La UE impulsó la desregulación —ahora lo llaman «simplificar»— con el fin de socavar la protección de los trabajadores, las normas ambientales y las políticas sociales. Iniciativas como los «controles de la realidad» y los «diálogos de implementación» se consideran vías potenciales para aumentar el cabildeo corporativo, a expensas del interés general. La aplicación de las normas del Mercado Único por parte de la Comisión Europea está cada vez más influida por los intereses corporativos. Las empresas y los grupos industriales están aprovechando estos mecanismos para desafiar las políticas nacionales y locales destinadas al progreso social y ambiental, calificándolas de «barreras comerciales». Los grandes grupos de presión empresariales piden a la Comisión que «rediseñe radicalmente la formulación de políticas de la UE para fortalecer el Mercado Único». Este rediseño incluye evaluaciones del impacto pro-empresarial «en todas las fases de la toma de decisiones de la UE», «más autoridad para el Comité de Control Reglamentario», mayor «participación de las partes interesadas en las etapas preparatorias de la elaboración de leyes» y «un enfoque de prueba de las regulaciones antes de su implementación total».

2. Subvenciones a monopolios: el Plan Draghi, y su posterior implementación a través de la «Brújula de Competitividad», propone para la UE una inversión productiva anual de 750 a 800 mil millones de euros, fundamentalmente para infraestructuras energéticas y tecnológicas —gas, telecomunicaciones, automoción—, inversión en I+D y gasto militar. También aboga por una regulación más acorde a los intereses del gran capital y una mayor consolidación del mercado, particularmente en sectores como Defensa, Energía y Telecomunicaciones. Las «ayudas estatales» fomentarán monopolios privados mediante el Plan Industrial Limpio, perjudiciales para las mayorías sociales, la clase trabajadora y las pequeñas empresas; al tiempo que priorizarán los intereses de los accionistas por sobre el bienestar público.

3. Militarización y extractivismo: la «transición verde» de Europa está fusionada con el militarismo y el control fronterizo. La agenda actual de la UE puede resumirse en tres pilares: militarización, control de la migración y extractivismo. El bloque está incrementando drásticamente la producción de armas y el gasto en Defensa —es decir, su «economía de guerra»—, mientras presenta a las personas migrantes como enemigos en sus fronteras fortificadas. Los estados de la UE promueven la ideología de la guerra permanente: como lo expresó el ex presidente del Consejo Europeo, Charles Michel: «si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra» [49].[49] Consejo de la Unión Europea (2024, 19 de marzo). «If we want peace, we must prepare for war» [«Si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra»] Comunicado sobre defensa europea. Disponible aquí: https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2024/03/19/if-we-want-peace-we-must-prepare-for-war/ Mientras tanto, la política exterior de la UE combina acuerdos comerciales y ayuda con un estricto control fronterizo: los programas de asociación estratégica de Europa en África, por ejemplo, mezclan la cooperación económica con la militarización y externalización del control migratorio (Frontex). En la «Europa fortaleza» circulan capitales y mercancías, pero las personas que buscan refugio se enfrentan a barreras letales.

Conclusión: Romper con la lógica de la muerte

El capitalismo atraviesa una fase de expansión feroz, en la que la guerra —militar, económica y ecológica— es su principal herramienta. La orientación al crecimiento económico es la falla sistémica: mientras nos aferremos a seguir creciendo ilimitadamente, no resolveremos la «policrisis».

La agenda actual de la UE puede resumirse en tres pilares: militarización, control de la migración y extractivismo.

Entre las prioridades más urgentes se encuentra la movilización contra la guerra, el rearme, la militarización, el coste de la vida y el extractivismo disfrazado de «verde». Necesitamos construir soberanía y autonomía —en todos los ámbitos: económico, financiero, energético, industrial, alimentario, etc.— para demoler los monopolios y garantizar los derechos fundamentales —alimentación, agua, educación, energía, sanidad, vivienda, cultura. La batalla no es solo ideológica: es material. O frenamos esta máquina de muerte, o ella nos devorará a todas.

Además de la acción de la sociedad civil, se necesita un cambio de orientación en las agendas de los partidos políticos y la ciudadanía organizada, así como células de transformación en todos los ámbitos profesionales, académicos y administrativos; para convertir en hegemónica la comprensión de que hay límites que no se pueden traspasar. El modo de vida imperial, que perpetúa las injusticias estructurales que se reeditan en cada nueva crisis, debe ser enterrado de una vez por todas. Dicho de otra forma: no podemos seguir abasteciéndonos de recursos, cuerpos y territorios ajenos para sostener la sociedad del consumismo.

En definitiva, es imprescindible una transformación radical y holística de los sistemas globales. En eso se condensa el espíritu de la «Nueva Bauhaus Global», que debería ser un movimiento disruptivo y transdisciplinario impulsado por movimientos sociales, no por intereses corporativos. Un concepto que vincule la justicia ambiental, la equidad social y la paz, empoderando a las comunidades, las clases trabajadoras y los entes locales. Imaginar una «nueva Bauhaus» significa emprender una reinvención audaz y participativa, para trabajar juntos en la transformación de la vida cotidiana.

Un proceso así debe ir mucho más allá de modificar el status quo. En la práctica, esto implica desmantelar el poder corporativo irresponsable —por ejemplo, no sólo gravando la economía digital, sino creando plataformas públicas y sin ánimo de lucro para redes sociales e Inteligencia Artificial; así como desprivatizando los bienes esenciales. También resultará indispensable relocalizar las economías y garantizar la plena participación democrática de todos los sectores. Cualquier política alternativa debe basarse, primero, en la justicia social y ambiental para erradicar las causas de las desigualdades; segundo, en la lucha frente a las consecuencias inevitables de la crisis climática y ambiental —priorizando a las personas más afectadas; y tercero, en el objetivo irrenunciable de garantizar una vida digna e igualitaria para todas las personas en el planeta.

Estas líneas de acción, elementos esenciales de una política de izquierda, conllevan ingentes desafíos. Cambiar el metabolismo y el sistema económico requiere además modificaciones muy profundas en los planos político y cultural. Se trata de transformaciones que solo pueden llevarse a cabo con una mirada larga, histórica, y desde la organización comunitaria.

Debemos afrontar solidariamente la «crisis civilizatoria», y eso pasa necesariamente por transformar de manera radical el sistema de producción y consumo. Y el camino hacia esa meta únicamente puede ser internacionalista, antirracista y feminista.

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