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Barbara Adams
La gobernanza mundial ha estado plagada de instrumentos de veto y similares que reflejan o protegen las asimetrías de poder en los foros y mecanismos mundiales de toma de decisiones. Los más notables son los de las Instituciones de Bretton Woods (IBW), el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), el acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), la solución de diferencias entre inversores y Estados (ISDS, por sus siglas en inglés) y el Producto Interior Bruto (PIB) como medida dominante —e inexacta— del progreso.
Los Estados miembros se enfrentan en las Naciones Unidas a una asombrosa agenda de crisis entrelazadas y que se refuerzan, profundizando las desigualdades preexistentes, tanto dentro de los países como entre ellos, y que están sacando a la luz otra crisis: la del multilateralismo y la gobernanza mundial incrustada en instituciones establecidas antes de que la mayoría de los países del Sur Global fueran políticamente independientes.
En las reuniones de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU en 2024, muchos Jefes de Estado y de Gobierno abordaron las múltiples manifestaciones y consecuencias de un sistema de gobernanza mundial roto.
San Vicente y las Granadinas [1][1] Discurso de Ralph E. Gonsalves, Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, en la 79 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Viernes, 27 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240927090000000/hlncyLGIK/-CFSDffQczhn_nyc_en.pdf: «Incluso hoy en día, el cinismo y el doble rasero de varios de los principales países desarrollados es impresionante en respuesta a la búsqueda de la mayoría de la comunidad mundial para transformar las instituciones financieras internacionales; para que sean aptas para el mundo actual, y para que se produzcan alteraciones responsables y razonables en las modalidades reales de financiación del cambio climático…
Este viejo armazón político del orden mundial posterior a 1945 apenas puede contener las contradicciones que estallan dentro y fuera de él. Está surgiendo una búsqueda de nuevos modelos, pero aún no se ha formado del todo, en parte porque el viejo orden no está preparado para renunciar, ceder o compartir el poder; incluso cuando se da cuenta de que no puede seguir gobernando a la vieja usanza. Pero lo nuevo aún está por nacer, y las fuerzas del cambio carecen de potencia suficiente para ofrecer alternativas satisfactorias…
Irlanda [2][2] Discurso de Michael D. Higgins, Presidente de Irlanda, en la 79 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Domingo, 22 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240922090000000/naSfpRpybfWh/Knc_pysfG-_nyc_en.pdf: «Alcanzar la seguridad alimentaria, la economía de suficiencia, la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) requiere urgentemente, por supuesto, la sostenibilidad de la deuda. No podemos seguir ignorando la carga de la deuda que cuelga del cuello de los más pobres del mundo, que tienen tan poco espacio fiscal para hacer las cosas que se les sugieren, ya sea para responder al cambio climático o para lograr la sostenibilidad. Recordemos que 3.200 millones de personas viven en países que gastan más en pagar los intereses de la deuda que en los servicios básicos esenciales de educación o sanidad. Por tanto, debemos dar todo nuestro apoyo a las campañas que buscan eliminar el hambre y la pobreza. En interés de todos, la minoría privilegiada debe manifestar su voluntad de cambiar si queremos evitar las horribles consecuencias del cambio climático, perder toda perspectiva de sostenibilidad y evitar efectivamente la conclusión de que, como especie, no hemos logrado la paz, nos hemos vuelto adictos a la guerra, hemos recompensado a los inversores y hemos primado los intereses de la deuda en lugar de promover la sostenibilidad.»
Barbados [3][3] Discurso de Mia Amor Mottley, Primera Ministra de Barbados, en la 79 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Viernes, 27 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://gadebate.un.org/sites/default/files/gastatements/79/bb_en.pdf: «Las estructuras neocoloniales que reflejan y perpetúan un viejo orden mundial caracterizado por el racismo, el clasismo y la misoginia, al tiempo que ignoran las legítimas aspiraciones de miles de millones de personas, no ayudarán a fomentar la esperanza ni la confianza. Debemos asegurarnos de que las instituciones mundiales den a los países en desarrollo, especialmente a los pequeños y vulnerables como el mío, asientos en las mesas de toma de decisiones donde podamos ser vistos, escuchados, convertirnos en agentes activos de nuestra propia causa y liderar nuestros propios paradigmas de desarrollo.»
La gobernanza mundial está plagada de instrumentos, como el veto, que reflejan y protegen las asimetrías de poder en los foros y mecanismos mundiales de toma de decisiones.
En su intervención ante el Foro Económico Mundial en enero de 2023, el Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió de la profundización de la brecha Norte-Sur: «No estoy convencido de que el mundo más rico y sus líderes comprendan realmente el grado de frustración, e incluso de ira, existente en el Sur Global. Frustración y enfado por la gran desigualdad en la distribución de vacunas… por la recuperación de la pandemia, con un apoyo abrumadoramente concentrado en los países más ricos que pueden imprimir dinero…» [4][4] Intervención de António Guterres, Secretario General de la ONU, ante el Foro Económico Mundial. Enero de 2023.. Del mismo modo, en su discurso de apertura de la serie de sesiones de alto nivel de 2022 del Consejo Económico y Social (ECOSOC), el Secretario General de la ONU declaró: «El sistema financiero mundial está fallando al mundo en desarrollo. Aunque, dado que no se diseñó para proteger a los países en desarrollo, quizá sea más correcto decir que el sistema está funcionando como se pretendía. Necesitamos una reforma. Necesitamos un sistema que funcione para los vulnerables, no sólo para los poderosos» [5][5] Discurso de apertura del Secretario General de la ONU en la serie de sesiones de alto nivel de 2022 del Consejo Económico y Social (ECOSOC). Disponible aquí: https://www.un.org/sg/en/content/sg/speeches/2022-07-13/secretary-generals-remarks-the-opening-of-the-2022-high-level-segment-of-ecosoc-ministerial-segment-of-high-level-political-forum.
La reforma de la Arquitectura Financiera Internacional y el CSNU de la ONU
Reforma de la Arquitectura Financiera Internacional
El Secretario General de la ONU se ha obstinado en llamar la atención sobre las asimetrías de poder en la toma de decisiones a escala mundial, especialmente en el CSNU y las Instituciones de Bretton Woods. Señalando a «un sistema financiero moralmente en bancarrota en el que las desigualdades sistémicas están amplificando las desigualdades sociales», ha afirmado que demasiados países están atrapados en acuerdos en los que el pago de una deuda cada vez mayor precede y socava a la prestación de servicios públicos esenciales y la protección de los derechos humanos; así como a un futuro ecológico sostenible. En su intervención ante la Asamblea General de la ONU en febrero de 2023, afirmó:
«Algo va fundamentalmente mal en nuestro sistema económico y financiero. La arquitectura financiera mundial está en el centro del problema. Debería ser el medio a través del cual la globalización beneficiara a todos. Sin embargo, está fallando. La arquitectura financiera mundial no necesita una simple evolución; necesita una transformación radical. Ha llegado el momento de un nuevo Bretton Woods. Un nuevo compromiso para situar las dramáticas necesidades de los países en desarrollo en el centro de cada decisión y mecanismo del sistema financiero mundial» [6][6] Intervención de António Guterres ante la Asamblea General de la ONU, febrero de 2023. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20230206100000000/pW8drEu1Vq5c/mkbYGqQrQFTp_en.pdf.
La Experta Independiente de la ONU sobre deuda externa, otras obligaciones financieras internacionales y derechos humanos, Attiya Waris, también hizo hincapié en la inadecuación y el amplio alcance de la actual Arquitectura Financiera Internacional (AFI):
«Tenemos préstamos irresponsables, pero también deudas odiosas e ilegítimas, reformas de los regímenes fiscales condicionales y perjudiciales y, francamente, un sistema financiero internacional que ciertamente no es una arquitectura, sino una serie de acuerdos bilaterales que continuamente dejan fuera a otros Estados, en esta dinámica de control egoísta de las finanzas a la que todos estamos contribuyendo. El contrato social fiscal se refiere a este acuerdo implícito no sólo entre el Estado y su población, sino también entre los Estados miembros a nivel internacional. E incluye no sólo expectativas y obligaciones en torno a los impuestos y el gasto público, sino también sobre cuestiones de rendición de cuentas… Los países de todo el mundo, y específicamente los países en desarrollo y los países menos adelantados (PMA), se han enfrentado a varios desafíos en la adhesión al contrato social fiscal. Pero esto no se debe únicamente a sus retos internos, sino a que nos enfrentamos a un sistema financiero internacional fragmentado y roto…» [7][7] Intervención de Attiya Waris, Experta Independiente de la ONU sobre deuda externa, otras obligaciones financieras internacionales y derechos humanos, en la Tercera Comisión de la 33ª sesión plenaria del 79º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Disponible aquí: https://webtv.un.org/en/asset/k1d/k1d2pq5ozl?kalturaStartTime=3780.
Las normas y prácticas actuales de la AFI no sólo impiden la protección de los derechos humanos mediante políticas de financiación depredadoras, sino que también producen procesos de toma de decisión injustos, debido a la disparidad de capacidades financieras de los Estados miembros de la ONU. Los Estados miembros han esbozado numerosas recomendaciones de reforma en muchos procesos políticos de la ONU, como los que abordan la crisis climática, el Foro sobre Financiación para el Desarrollo y el Derecho al Desarrollo.
Muchos Estados miembros expusieron sus prioridades sobre la reforma de la AFI en la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2024, así como propuestas en esa línea en el marco del Pacto para el Futuro:
Brasil [8][8] Discurso de Luiz Inácio Lula da Silva, Primer Ministro de Brasil, en la 79 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Domingo, 22 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://www.gov.br/planalto/en/follow-the-government/speeches-statements/2024/09-1/speech-by-president-lula-at-the-opening-of-the-79th-un-general-assembly-in-new-york: «Las condiciones de acceso a los recursos financieros siguen siendo prohibitivas para la mayoría de los países de renta baja y media. La carga de la deuda limita el espacio fiscal para invertir en sanidad y educación, reducir la desigualdad y hacer frente al cambio climático. Los países africanos se endeudan a tipos hasta ocho veces superiores a los de Alemania y cuatro veces superiores a los de Estados Unidos. Es un Plan Marshall a la inversa, en el que los más pobres financian a los más ricos. Sin una mayor participación de los países en desarrollo en la gestión del FMI y el Banco Mundial, no habrá un cambio efectivo. Mientras los ODS se quedan atrás, las 150 mayores empresas del mundo han obtenido en conjunto beneficios por valor de 1,8 billones de dólares en los dos últimos años. Las fortunas de los cinco mayores multimillonarios del mundo se han más que duplicado desde principios de esta década, mientras que el 60% de la humanidad se ha empobrecido. Los superricos pagan proporcionalmente muchos menos impuestos que la clase trabajadora. Para corregir esta anomalía, Brasil ha insistido en la cooperación internacional para desarrollar unas normas fiscales mínimas a escala mundial.»
Ghana [9][9] Discurso del Presidente de Ghana, Nana Addo Dankwa Akufo-Addo, en la Cumbre del Futuro. Domingo, 22 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240922090000000/naSfpRpybfWh/qCIoQbUuuTxh_nyc_en.pdf: «Se nos dice que ‹nos adaptemos› y que ‹seamos resilientes›, pero ¿cómo se adapta uno a la hambruna o se construye la resiliencia cuando los agricultores no pueden predecir las estaciones? África no puede seguir pagando por una crisis que no ha creado. Exigimos equidad, no caridad. La justicia climática requiere un sistema económico que funcione para todos, no sólo para unos pocos privilegiados. El enorme abismo que separa a ricos y pobres debería ser una mancha en nuestra conciencia colectiva. Más de setecientos millones de personas, es decir, el 8,75% de la población mundial, siguen viviendo en la pobreza extrema, privadas de los derechos humanos básicos: educación, sanidad, vivienda y trabajo digno. La pandemia exacerbó esta desigualdad, empujando a millones más a la pobreza, mientras la riqueza de los más ricos se disparaba. Esto es insostenible e inmoral. Debemos construir un nuevo orden económico mundial, que promueva la inclusión y la equidad para todos».
Bahamas [10][10] Discurso de Philip Davis, Primer Ministro de Bahamas, en la 79 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Viernes, 27 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240927090000000/hlncyLGIK/lFsvdkBXsB_nyc_en.pdf: «Las aspiraciones a una paz y una seguridad mundiales duraderas seguirán siendo sueños vacíos si no se apoyan en la seguridad económica. Durante demasiado tiempo, el sistema financiero mundial ha estado sesgado en contra de las naciones en desarrollo. Es una cruel ironía que las naciones industrializadas, que son las principales responsables de la crisis climática, perpetúen otra forma de injusticia a través de nuestro actual sistema mundial. Hemos desempeñado un papel decisivo en la denuncia de la hipocresía de las listas negras unilaterales y en la defensa de un marco que dé prioridad a la equidad y la inclusión. El sistema actual, con sus normas oscuras y sus reglas de juego desiguales, drena recursos de los países en desarrollo, dejándonos que lidiemos con las consecuencias.»
Reforma del Consejo de Seguridad de la ONU
De los 51 países que formaban parte de las Naciones Unidas en el momento de su fundación, sólo dos —Etiopía y Sudáfrica— pertenecían al África Subsahariana. Hasta la fecha, unos 60 países, principalmente del Sur Global, nunca han formado parte del CSNU [11][11] Países que nunca han sido elegidos miembros del Consejo de Seguridad. Naciones Unidas, actualizado a diciembre de 2024. Disponible aquí: https://main.un.org/securitycouncil/en/content/countries-never-elected-members-security-council.
La reforma del CSNU lleva décadas en la agenda de los Estados miembros. En 2008, la Asamblea General de la ONU adoptó la Decisión 62/557 «de iniciar negociaciones intergubernamentales (NIG) en sesión plenaria oficiosa de la Asamblea General» y las sesiones de la NIG se han celebrado anualmente [12][12] Reforma del Consejo de Seguridad, Negociaciones intergubernamentales. Naciones Unidas, actualizado a diciembre de 2024. Disponible aquí: https://www.un.org/en/ga/screform/.
Las prioridades de los Estados miembros sobre la reforma del CSNU divergen en dos cuestiones principales: la cuestión del veto —el pleno ejercicio o la limitación de su uso, o su eliminación— y si se amplían los puestos tanto en la categoría permanente como en la elegida, o sólo se amplían los puestos no permanentes —una cuestión que es a la vez estratégica y fundamental.
Un acuerdo para eliminar —no ampliar— el uso del veto se considera un elemento esencial para reconstruir la credibilidad y la confianza, erosionadas por su militarización —por parte de los Cinco Miembros Permanentes (P5) del CSNU, actuando al servicio de intereses geopolíticos y geoeconómicos, a pesar del exorbitante coste en vidas humanas y la violación del derecho internacional.
Eliminar el uso del veto es esencial para reconstruir la credibilidad y la confianza del Consejo de Seguridad de la ONU, erosionadas por su militarización.
Malasia [14][14] Discurso del embajadora Ahmad Faisal Muhamad, representante permamente de Malasia ante la ONU, en las negociaciones intergubernamentales sobre la reforma del CSNU. 20 de mayo de 2024. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240520100000000/kUMFJJbJDY1l/L63JE4vd8PQT_en.pdf: «Sobre la cuestión del veto, Malasia apoya las limitaciones al alcance y al uso del veto como medida preliminar. A más largo plazo, una reforma integral del CSNU debe incluir la abolición del veto por completo, porque el veto va en contra del principio democrático de igualdad entre las naciones que sustenta el sistema multilateral de la ONU.»
Las presiones a favor de la reforma han ido en aumento por parte de los países «marginados» y sobre los que tradicionalmente tienen más poder. Muchos Estados miembros claman por cambios transformadores en el injusto orden mundial actual. Centrándose en la composición permanente del CSNU de la ONU, Jefes de Estado y de Gobierno de todas las regiones reconocieron la falta de representación regional, especialmente de África. Existe un amplio consenso en torno a que el cambio es imperativo, aunque las discusiones en curso en el proceso de las IGN continúan con diversas prioridades y propuestas y todavía sin un acuerdo claro.
Kenia [15][15] Discurso del embajador Michal Kiboni, representante permanente adjunto de Kenia durante las negociaciones intergubernamentales sobre la cuestión de la representación equitativa en el CSNU y el aumento del número de sus miembros. Debate sobre la contribución para la Cumbre del Futuro, párrafo 1, acción 1. 20 de mayo de 2024. Disponible aquí: https://estatements.unmeetings.org/estatements/10.0010/20240520100000000/kUMFJJbJDY1l/2VndYnLMdtPV_en.pdf: «En el Pacto para el Futuro] debería reconocerse y admitirse expresamente que el CSNU, tal y como está configurado actualmente, es poco representativo y democráticamente ineficiente, ineficaz y no rinde cuentas… Ni que decir tiene que si la categoría de miembro permanente no se toca en la reforma del CSNU, sólo conseguiremos hacer cambios cosméticos mientras perpetuamos y quizás empeoramos las desigualdades, inequidades e ineficiencias existentes en el Consejo.»
Bahréin (Grupo Árabe) [16][16] Disponible aquí: https://cdnapisec.kaltura.com/p/2503451/embedPlaykitJs/uiconf_id/47917953?iframeembed=true&entry_id=1_p178v6vl&config%5Bplayback%5D=%7B%22audioLanguage%22%3A%22en%22%7D&config%5Bui%5D=%7B%22locale%22%3A%22en%22%7D&kalturaStartTime=452: «El grupo árabe insiste en la necesidad de presentar a nuestro grupo como un grupo infrarrepresentado en el Consejo. Nuestra representación debe reforzarse y el objetivo de la reforma del Consejo y de aumentar el número de sus miembros es, en última instancia, establecer un equilibrio en la representación de los diferentes grupos geográficos y regionales. Esto debe ser justo y proporcional, por lo que debemos dar prioridad a la representación de los Estados en desarrollo, que son la mayoría de los países del mundo, y esto incluye a los Estados árabes y a los Estados africanos, así como a los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID).»
Finlandia [18][18] Discurso del Presidente de Finlandia, Alexander Stubb, en la Cumbre del Futuro. Domingo, 25 de septiembre de 2024, sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Disponible aquí: https://gadebate.un.org/sites/default/files/gastatements/79/fi_en.pdf: «En primer lugar, todos los grandes continentes deben estar representados en el CSNU de la ONU, en todo momento. Es inaceptable que no haya representación permanente de América Latina y África en el CSNU, y que sólo China represente a Asia. Por ello, proponemos que el número de miembros permanentes aumente en cinco, concretamente dos de Asia, dos de África y uno de América Latina. El número total de miembros permanentes sería así de 10. Ello, combinado con 10 miembros elegidos, garantizaría que el CSNU contara con aproximadamente el 10% de los miembros de la ONU en un momento dado. Mi parte del mundo, Europa, debería reflexionar sobre la mejor manera de repartir sus dos escaños actuales. En segundo lugar, ningún Estado debería tener derecho de veto. Entiendo perfectamente que el veto fuera necesario tras la Segunda Guerra Mundial, pero en el mundo actual ha incapacitado con demasiada frecuencia al CSNU y ha paralizado la toma de decisiones aquí en Nueva York. Las agencias de la ONU no están sujetas a vetos nacionales y funcionan eficazmente precisamente porque ningún miembro puede impedírselo. En tercer lugar, si un miembro permanente o elegido del CSNU viola la Carta de la ONU, su derecho de voto debería ser suspendido. Esta decisión debería tomarse en última instancia en la Asamblea General. No debe haber lugar para el doble rasero en las Naciones Unidas».
Falsas soluciones: el stakeholderismo como espacio en disputa
Décadas de ajuste estructural, liberalización del mercado y políticas de austeridad, junto con los procesos de financiarización y digitalización, configuraron la carrera hacia la gobernanza neoliberal. Esto se caracterizó por la falta de voluntad y/o la pérdida de capacidad de los Estados miembros para apoyar la necesidad de un sector público vibrante y la prestación de servicios públicos esenciales a nivel nacional y, por implicación y lógica, también a nivel mundial.
Las propuestas y estrategias para hacer frente a las disparidades de poder revelan las tensiones existentes entre dos tendencias: quienes aceptan estas realidades como inevitables o incluso deseables, se alinean con los «ganadores» y pretenden limitar los daños; y quienes desean un cambio más radical o transformador que reduzca y redistribuya el poder de los dominantes. Entre los Estados pequeños y medianos de todas las regiones, son evidentes las tensiones y divisiones similares en las estrategias, en los bloques y en las percepciones de las opciones: alinearse o reagruparse. Estas tensiones también son evidentes en el sistema de la ONU: algunas entidades promueven y propagan las alianzas; mientras la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH) ha documentado intimidaciones, recriminaciones y represalias, practicadas por actores estatales y no estatales [19][19] Disponible aquí: https://undocs.org/Home/Mobile?FinalSymbol=A%2FHRC%2F39%2F41&Language=E&DeviceType=Desktop&LangRequested=False.
La desconfianza en el gobierno ha hecho que muchos recurran a las organizaciones de la sociedad civil como defensoras francas y constantes de los derechos humanos, la paz y el futuro sostenibles para todos y la prestación de servicios esenciales. Esto ha impulsado el concepto y la promoción del «multi-stakeholderism», pero sin deconstruir el concepto, sus diversos actores, sus vías de rendición de cuentas y sus desequilibrios de poder. Estos stakeholders o grupos de interés incluyen también a las empresas, el sector privado, las fundaciones, el mundo académico, etc. El multi-stakeholderism se ha convertido en un espacio controvertido y corre el riesgo de favorecer aún más a los actores poderosos, —principalmente a las grandes corporaciones—, favoreciendo las soluciones de mercado para proporcionar servicios esenciales y derechos económicos y sociales.
La declaración del 78º Presidente de la Asamblea General ilustra cómo la dependencia exclusiva del mercado obstaculiza la capacidad de los Estados pequeños y medianos para cumplir sus compromisos en materia de salud pública. Confiar en el PIB para definir las políticas que deben priorizar la salud humana y planetaria y no invertir en instituciones públicas a todos los niveles, socava aún más la gobernanza democrática. También a escala mundial.
El informe de la Junta Consultiva de Alto Nivel (HLAB) sobre Multilateralismo Eficaz, A Breakthrough for People and Planet, Six Transformative Shifts for a More Secure and Sustainable Future [Un gran avance para las personas y el planeta: seis cambios transformadores para un futuro más seguro y sostenible] [21][21] High-Level Advisory Board on Effective Multilateralism (HLAB), A Breakthrough for People and Planet: Effective and Inclusive Global Governance for Today and the Future [Un gran avance para las personas y el planeta: seis cambios transformadores para un futuro más seguro y sostenible]. New York: United Nations University, 2023. Disponible aquí: https://highleveladvisoryboard.org/breakthrough/pdf/56892_UNU_HLAB_report_Final_LOWRES.pdf, señalaba al sector privado como un «agujero evidente» en las asimetrías de poder de la toma de decisiones mundial. Apuntando a la falta de tratados multilaterales que regulen estas entidades, el informe señalaba como insuficiente la regulación nacional o estatal respecto a la actuación del sector privado, ya que puede conducir a «un sistema en el que un número relativamente pequeño de grandes actores del sector privado puedan influir en los procesos sin tener que rendir cuentas».
El sistema de solución de diferencias entre inversores y Estados es un claro ejemplo. En una inusual carta conjunta a la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI) dirigida al Grupo de Trabajo III sobre la reforma del sistema de solución de diferencias entre inversores y Estados (ISDS) [22][22] Disponible aquí: https://www.ohchr.org/sites/default/files/Documents/Issues/Development/IEDebt/OL_ARM_07.03.19_1.2019.pdf, siete expertos en derechos humanos abordaron la urgencia de «remediar el desequilibrio de poder entre los inversores y los Estados», pidiendo una reforma sistémica. En su propuesta de examen de la arquitectura del sistema ISDS, la carta abordaba la «naturaleza intrínsecamente asimétrica del sistema ISDS, la falta de obligaciones de los inversores en materia de derechos humanos, los costes exorbitantes asociados a los procedimientos ISDS y el importe extremadamente elevado de los laudos arbitrales» como algunos de los elementos que conducen a restricciones indebidas del espacio fiscal de los Estados. Y que, por tanto, socavan su capacidad para regular las actividades económicas y hacer realidad los derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales.
La experta independiente de la ONU Attiya Waris resumió la necesidad de que todos los actores, incluidas las empresas transnacionales, las instituciones financieras internacionales y las agencias de inversión, rindan cuentas en manteria de de derechos humanos [23][23] Intervención de Attiya Waris, Experta Independiente de la ONU sobre deuda externa, otras obligaciones financieras internacionales y derechos humanos, en la Tercera Comisión de la 33ª sesión plenaria del 79º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Disponible aquí: https://webtv.un.org/en/asset/k1d/k1d2pq5ozl?kalturaStartTime=3780:
«La cooperación y la ayuda internacionales son cruciales para aumentar la legitimidad fiscal pero, según la legislación internacional sobre derechos humanos, es el Estado el responsable del cumplimiento de los derechos humanos internacionales. Entonces debemos preguntarnos ¿qué principios de derechos humanos? El control y la aplicación de los derechos humanos se centran en gran medida en los países a nivel individual; sin embargo, actores globales como las empresas transnacionales, las instituciones financieras internacionales, las agencias de inversión, así como las agencias de la ONU, desempeñan un papel fundamental en su realización».
Conclusiones de la Cumbre del Futuro
Propuesta por el Secretario General y asumida por los Estados miembros, la Cumbre del Futuro (SOTF, por sus siglas en inglés) brindó a los Estados miembros una oportunidad única para corregir los desequilibrios y fallos del actual sistema multilateral en aras de un futuro colectivo justo y pacífico. Además del imperativo de reformar la AFI y el CSNU, la Cumbre abordó la falta de gobernanza mundial democrática, normas y estándares del mundo digital y tecnológico, y el fracaso de las deliberaciones y políticas orientadas hacia el futuro. Deficiencias, todas ellas, que afectan a múltiples niveles de la sociedad —por ejemplo, en materia de trabajo, derechos y seguridad.
Las negociaciones del Pacto del Futuro y los resultados de la Cumbre del Futuro apenas arañaron la superficie de la brecha de la gobernanza económica mundial.
Muchos meses de negociaciones y enmiendas a través de múltiples revisiones dejaron al descubierto posiciones inquietantes, que permitieron y facilitaron los retrocesos. Las negociaciones del Pacto y los resultados de la Cumbre apenas arañaron la superficie de la brecha de la gobernanza económica mundial. Algunos dirán que el resultado es incluso peor, ya que parece haberse refrendado la estructura de gobernanza accionarial de «un dólar, un voto»: «las Naciones Unidas y las instituciones financieras internacionales tienen mandatos complementarios que hacen que la coordinación de sus acciones sea crucial, respetando plenamente los mecanismos de gobernanza existentes y los mandatos independientes de las Naciones Unidas que presiden organizaciones y normas específicas» (Acción 48).
El proceso de la Cumbre transparentó los incipientes cambios de poder en la dinámica de los Estados miembros y la evolución de las agrupaciones de Estados miembros: en particular el Grupo Africano, el Grupo de Ideas Afines para Países de Renta Media (LMG-MIC, por sus siglas en inglés) y el «Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas».
El día de la inauguración de la Cumbre, la Federación Rusa y otros cinco países propusieron una enmienda que dejaría de lado el resultado de la Cumbre, tal y como se describía en su borrador, dando prioridad a la jurisdicción nacional: «Afirmamos que las Naciones Unidas se regirán por un proceso intergubernamental de toma de decisiones y que las Naciones Unidas y su sistema no intervendrán en asuntos que sean esencialmente competencia de la jurisdicción interna de ningún Estado, según lo dispuesto en el artículo 2 (7) de la Carta de las Naciones Unidas, y pedimos al Secretario General que evalúe a las Naciones Unidas, sus fondos y programas respecto al cumplimiento de este deber, así como en lo relativo a la duplicidad de esfuerzos, en particular como resultado de la adopción de este Pacto, y que presente a la Asamblea General, en su octogésimo período de sesiones, propuestas para evitar dicha superposición y lograr al mismo tiempo la máxima eficiencia en el uso de los recursos (…)». [25][25] Propuesta de enmienda de Rusia para el Pacto de Futuro. Disponible aquí: A/79/L.3
Si bien el Pacto del Futuro no es un tratado vinculante, se trata de un lenguaje adoptado por consenso al más alto nivel político, que podría sentar las bases para negociaciones futuras.
El Pacto para el Futuro y sus anexos no han conseguido eliminar los obstáculos en el multilateralismo que socavan las normas universales para la paz, los derechos humanos y la justicia, ni reforzar la capacidad del sector público, vital para la prevención de conflictos y la consecución de una paz sostenible. Sin embargo, la Cumbre puso de manifiesto la enorme e injustificable brecha en la vida de las personas, causada por las asimetrías de poder, la injusticia y los distintos tipos de inseguridad: desde la violencia, el genocidio y el colapso planetario hasta la implacable pobreza y las desigualdades —de ingresos y de otro tipo.
La Cumbre del Futuro puso al frente de la agenda los fracasos y las fallas de la cooperación internacional, la naturaleza, el alcance y la calidad del multilateralismo y la gobernanza mundial: un sistema fallido que «funciona como estaba previsto». ¿Podrán el impulso, los análisis y la organización generados durante la Cumbre y sus procesos conexos cambiar el rumbo y colmar las lagunas e injusticias de la gobernanza mundial? ¿Podrá esto trasladarse a los próximos procesos en 2025 y más allá, como la intensificación de las negociaciones sobre la reforma del Consejo de Seguridad, la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FFD4) y la Segunda Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (WSSD2)?
Si bien el Pacto, aunque adoptado por consenso al más alto nivel político, no es un tratado vinculante —lo que puede reconfortar a algunos—, se trata de un lenguaje consensuado que podría sentar las bases para negociaciones futuras. El valor del momentum actual a nivel de organización comunitaria, en el que las personas están teniendo más agencia y responsabilidad, es la condición sine qua non para el necesario cambio global en pro de la justicia en el sistema mundial.
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